Me sucede algo especial en estos últimos recitales de Charly que tuve la suerte de ver. Los del Gran Rex a fines del 2011 y este del Luna ayer, 4 de septiembre. No me sirven palabras como “disfrutar”, porque la cosa cala más adentro. Es cierto que disfruto, por ejemplo, del inteligente armado de la banda The Prostitution. Fíjense, tenemos una primera línea rockera, con el Negro García López y Kiuge Hayashida sacándose chispas con dos guitarras más que eléctricas, electrizantes. Una base rítmica de Carlos González y Toño Silva firme, monolítica y a la vez maleable. En otro plano, tenemos a Fernando Samalea agregando fineza con vibráfono y bandoneón y sumando el toque percusivo sutil. A su lado, las capas de teclados del Zorrito Von Quintiero y el trío de cuerdas: viola, violín y chelo de Alejandro Terán, Christine Brebes y Julián Gándara. Los percibo como diferentes módulos, diversas dimensiones que aportan a ese todo musical envolvente y único que es el repertorio de García. Y Charly está allí delante, claro, en los teclados eléctricos, en el piano, en la guitarra eléctrica, cantando solo o en ese peculiar ida y vuelta que tiene con Rosario Ortega y -por sobre todo- enhebrando su relato, ese relato que recorre cuatro décadas de nuestra historia hechas canciones.
Y es aquí donde quiero hablarles de ese otro nivel de estímulos que me provocó este recital y los que lo antecedieron también: Charly García es un historiador emocional y el sujeto de estudio de sus canciones somos todos nosotros. (¿Será que nacimos en el Sur?)
Para nuestra fortuna, Charly no solo es un músico excepcional, sino también un sensible analista de su lugar y su tiempo. Su música no se queda en un estilo ni un género, por eso armó una banda que maneja un rango amplio como para impregnar ese rock omnipresente con el color del tango, el funk y los arreglos clásicos. Y todo sigue siendo parte del Relato García. Insisto a propósito con la palabra “relato”, porque se ha puesto de moda en los estamentos políticos y a menudo viene acompañada con una carga peyorativa. No es éste el caso: el relato de García inevitablemente nos involucra, porque nos reconocemos en él. La fuerza de la música se complementa con el poder de las palabras, y las letras de Charly también se mueven en distintas dimensiones. El Charly testimonial de “Los dinosaurios” y “Nos siguen pegando abajo” convive con el relator de épicas batallas en el campo de Eros, libradas en distintas etapas de la vida (“Eiti leda”, “Asesíname”, “Influencia”). Y siempre allí, quemante, inescrutable, el misterio de amar, padecer… y volver a amar. Pienso en el Charly de las reflexiones existencialistas, no existe una escuela que enseñe a vivir (“Desarma y sangra”); cada cual tiene un trip en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo (“Promesas sobre el bidet”) y termino de darme cuenta por qué no puedo decir simplemente que “disfruté” del concierto de anoche. Porque se me haría un término demasiado banal. Prefiero decir que lo viví, lo vibré, y a veces ¿por qué no? también lo padecí. Porque García está ligado intensamente a mi vida y a todos sus vaivenes. Y está ligado a mi relación con este país y esta sociedad, con sus padecimientos y renacimientos a través de las décadas. Sospecho que no me pasó a mí solo. Las caras de la gente a mi alrededor, la vibración que bajaba de las tribunas me confirmó que estaba siendo partícipe de una noche singular, de una comunión que no se da todos los días. Y que tuvo un pico emocional con la ovación que saludó el final de “Seminare” y el abrazo de Charly con su viejo amigo David Lebón, el último de los invitados especiales de anoche; los otros dos fueron Juanse y Fito Páez.
Me quedó resonando una frase, de las tantas de García que llegan al corazón y te ponen la piel de gallina, por lo certera. Es de “Inconciente colectivo”, tema que ayer no sonó, aunque su estribillo estuvo flotando todo el tiempo en el aire del Luna Park: Mamá la libertad, siempre la llevarás dentro del corazón. Te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella siempre está.
Charly está de vuelta con nosotros. ¡Qué falta que hacía!
Por Alfredo Rosso
Fotos: Jose Luis Garcia





























Tambien puede interesarte
Descubireron unas estatuas del dúo en la puerta de un teatro de Mar del Plata. Charly y Nito estuvieron ahí y tocaron, miralo acá....
El rosarino cumple años y lo festeja con el estreno de El Sacrificio, primer single del disco que lanzará en formato digital....
Divididos, Fito Páez, Massacre, Catupecu Machu, Tan Bionica y Bersuit, entre otras, participaron del festival solidario por los inundados....
La legendaria banda del rock nacional regresó de manera inesperada en la primera jornada del Cosquín Rock 2013. Entrá y enterate todo lo que pasó....