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La cita era en el mítico estadio Luna Park, lugar que vio brillar a los mejores boxeadores argentinos como Monzón, Loche y Galíndez. Pero en esta oportunidad los que iban a subirse al ring no eran grandes deportistas, sino cinco tipos oriundos de Nueva York que llegaban a nuestro país para saciar la sed de metal de unas ocho mil almas. Pasadas las nueve y media de la noche, las luces del estadio de la calle Corrientes se apagaron y para el delirio de la gente los Dream Theater salieron al escenario. El virtuosismo de Petrucci, el carisma de Portnoy, los dedos mágicos de Ruddes y Myung (tal vez el menos destacado dentro de un grupo de virtuosos) y la infalible voz de La Brie hicieron del show de Theater un espectáculo para el recuerdo. Seguí leyendo la crónica acá.
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