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El empresario discográfico Allen Klein, quien tuvo un papel clave en la disolución de los Beatles y logró el control sobre algunas de las canciones más famosas de los Rolling Stones, murió a los 77 años en Nueva York el sábado tras una batalla con el Alzheimer, informó un portavoz.
Exitoso, pero también controvertido por sus estrategias comerciales, Klein tuvo sus primeros logros en los años 60, cuando ayudó al cantante Sam Cooke a obtener un lucrativo contrato. Como jefe de la empresa discográfica ABKCO, que él mismo fundó, Klein trabajó con los Rolling Stones, pero se distanció del grupo al discutir sobre los derechos de canciones como (I Can't Get No) Satisfaction y Jumpin' Jack Flash. Klein trabajó con los Beatles en 1970, en los meses previos a la disolución del grupo.
Dijo una vez que John Lennon lo contrató para proteger sus intereses al interior de los Beatles debido a que él y su esposa Yoko Ono querían un "'verdadero tiburón' -alguien que mantuviese alejados a los otros tiburones".
Su empresa, ABKCO Music & Records, es considerada uno de los mayores sellos independientes en una industria controlada por corporaciones multinacionales y según informa el comunicado, seguirá al mando de su hijo Entre sus activos aparecen grabaciones de los Rolling Stones, the Animals, Herman's Hermits, Bobby Womack, the Kinks, Chubby Checker, Bobby Rydell y muchos otros.
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