La noticia cuenta que James Hetfield, cantante de Metallica, apedreó a unos fotógrafos uruguayos que intentaban retratarlo mientras tomaba un helado con su hijo en Punta del Este, lugar al que el músico suele ir en esta época del año para descansar y pasar las fiestas con su esposa argentina.
Ahora Hetfield deberá ir a la policía y dar explicaciones de por qué agredió a un paparazzi que lo persiguió durante un largo rato y lo hostigó mientras el músico intentaba disfrutar de un momento con uno de sus hijos. La ley avala al “trabajador” gráfico que encontrándose a una figura fuera de los límites de su casa tiene derecho de hacer lo que se le ocurra con su imagen bajo el pretexto de figura pública en espacio público, merced –obviamente- del consentimiento del fotografiado en cuestión.
Uso paparazzi y no fotógrafo para no meter a todos en la misma bolsa. El primero es un inescrupuloso cazador de imágenes que mataría a su propia madre con tal de obtener esa imagen que decore aunque sea media carilla de alguna revista “del corazón”. Al fotógrafo lo consideramos un artista.
Este hecho –mínimo incidente, que entre otras cosas muestra que James conserva aún algo del espíritu rockero de su juventud- llega justo un par de días después de las aborrecibles imágenes que le tomaron a Luís Alberto Spinetta, obviamente sin su autorización. ¿Es necesario montarle una guardia en la puerta de su casa para mostrar cómo el tratamiento que está llevando adelante para combatir el cáncer que lo aqueja hace mella en su cuerpo? ¿Es necesario? Ya de la manera que se dio a conocer la noticia de su enfermedad a través de un diario sensacionalista fue una muestra de falta de ética y moral enormes y no contentos con eso lo de las fotos en tapa con el simple objetivo de vender algún ejemplar de más. ¿Acaso esta misma revista morbosa y sin escrúpulos lo sacó en tapa cuando El Flaco dio cátedra en un show histórico en el que repasó su brillante carrera con las distintas formaciones durante más de 5 horas en el estadio de Vélez en diciembre de 2009? Soñá.
El tipo que acusa a Hetfield de haberle abollado el auto de un piedrazo y dice ser fotógrafo se defiende argumentando que “no era una situación complicada, simplemente estaba tomando una helado”. Le faltó aclarar que simplemente lo persiguió 20 cuadras y lo retrató sin su consentimiento. Respeto, en la circunstancia que sea. Valoren su trabajo, no roben una imagen, ganenselá.
Dante, hijo de Luís, a través de su Twitter los definió como buitres. Se quedó corto. Pablo Zinola
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