| Todo lo demás también |
|
![]()
El que le siguió los pasos a Andrés Calamaro en estos últimos tiempos y lo pudo ver en vivo más o menos tiene una idea de cómo viene la cosa: que en diciembre le gusta reservarse una fecha en el Club Ciudad de Buenos Aires que suele estar sold out, que de los casi treinta temas que integran la lista hay quince que no pueden faltar, que en el medio del show mete un freno y se despacha con un par de tangos y que para el final se guarda la artillería pesada: Flaca, la rockera Canal 69 y la irresistible Paloma para terminar.
Es cierto, este show tuvo todo eso que se espera y prevé de Calamaro y más, mucho más. Porque arrancó con una interesante Jumping Jack Flash, de los Rolling Stones y a la que en seguida le pegó El Salmón, para el delirio de la multitud. Hubo varias perlas durante la noche, como la improvisada Gracias a la vida, que cantó Andrelo en el final de Estadio Azteca o el riff de Walk of life de Dire Straits para adornar una bailable versión de Salud, dinero y Amor o la sorpresa cuando arremetió con La mirada del adiós, el viejo tema de Los Rodríguez y la festejada Mil Horas de Los Abuelos, dos que no solía incluir en el repertorio.
Tres amigos, tres grandes músicos decoraron el muy buen show que ofreció Andrés. El primero en aparecer fue Adrián Dárgelos para cantar Los Aviones, quien además de la ovación del público se llevó una buena cantidad de elogios de El Salmón. Fito Paez se sentó en el piano para hacer Crímenes perfectos (un par de temas después Calamaro dijo: “Ahí va un título para los diarios, el solo de Fito me hizo parar la pija") y el tercero fue Vicentico que cantó Tuyo Siempre. En el final, Dárgelos y Vicentico volvieron al escenario para hace Flaca y Fito se sumó en los bises para las dos últimas.
Sería injusto terminar el comentario sin mencionar los músicos que acompañan a Calamaro, a esta altura su banda estable ajustada y muy rockera que tiene un trío de violas impresionante formado por Julián Kanevsky, Geny Galo y Diego García, que en varios pasajes se transforman en cuarteto cuando Andrés se cuelga su guitarra, el talentoso Niño Bruno en batería, Candy Caramelo en bajo y Tito Dávila en teclados (tiene más recursos que el Golfo pérsico, los definió Calamaro) más la presencia de El Cóndor Sbarbatti y Daniel Suárez de De Bueyes, otrora Bersuit Vergarabat, complementando a un preciso Calamaro y luciéndose en Los Mareados y Naranjo en Flor cantado a tres voces y acompañado sólo por el piano.
Una vez más, Calamaro cierra el año con un show impecable, que según deslizó, se podrá convertir en disco en vivo prontamente. Sólo queda la presentación de mañana en el Luna Park, brindar por lo que fue y esperar a ver con qué nos sorprende Andrés en el 2010.
Pablo Zinola
N de R: Por alguna razón que desconocemos, la producción y prensa de Andrés Calamaro (no significa que él estuviera enterado) no le permitió a Rock & Pop sacar fotos cuando aparecieron los invitados y en el saludo final, con toda la banda más Dárgelos, Páez y Vicentico. |
| Comentarios |
|
|
||||||||||||
|
||||||||||||
|
||||||||||||
|
||||||||||||