
¡Volvieron! Después de nueve años sin poder escuchar nuevo material de ellos, los Stone Temple Pilots nos regalaron un nuevo disco homónimo del grupo. Y es que es así de simple, los Pilots regresaron para recuperar su lugar perdido y quieren hacerlo con el mejor rock posible, un rock que recuerda en algunos aspectos a ese debut del 92 llamado
Core.
La rebeldía de Scott Weiland en las letras y el mágico poder de composición que tiene los hermanos De Leo, hacen que este disco no sea sólo el regreso de STP, sino que sea también un excelente álbum de rock que puede llegar a ser de lo mejor del año.
Hace falta sólo escuchar
Between the Lines, el tema con el que abren el álbum, para darse cuenta de qué se trata la cosa. Pero si no te alcanza con el estribillo pegadizo y las guitarras distorsionadas de la primera canción, podés ir un poco más allá.
Cinnamon con un armonioso riff de Dean De Leo y la rasposa voz de Weiland se transforma en un hit difícil de dejar de escuchar. El trío
Hazy Daze,
Bagman y
Peacot rescatan el espíritu más viejo de la banda. Y con
Fast As I Can y
Hickory Dichotomy llevan su sonido a este nuevo milenio.
Es difícil dejar de escuchar lo nuevo de Stone Temple Pilots. Por eso entre todos celebramos la vuelta de este clásico grupo, que supo cimentar las bases del rock de los 90.