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Volver a las fuentes. De eso se trata el nuevo trabajo que acaba de lanzar la banda californiana. Ya el nombre remite al pasado: Korn lll: Remember who you are. Aclaremos para algún desprevenido, este no es el tercer disco de estudio de Korn, pero sí es la tercera vez que se hace cargo de la producción artística Ross Robinson, los dos anteriores fueron Korn (1994) y Life Is Peachy (1996).
Atrás quedó la exploración musical. Esta nueva encarnación de Korn es de todo, menos nueva. Su inspiración, esta vez, es su propia historia. Por eso es que recurrieron al productor de sus dos primeros discos para volver al sonido crudo que consagró al cuarteto a mediados de los noventa como el grupo insignia del Nu Metal. La crudeza del álbum no está reflejada sólo en el sonido intenso y poderoso de su música despojado de tecnología y arreglos electrónicos, sino también en el contenido de sus letras. El álbum fue descrito como “puro dolor”, ya que desnuda mucho de los demonios que Davis tuvo que enfrentar desde pequeño, como abuso infantil por parte de su padre. Una muestra de esto es el primer sencillo, Oildale (Leave Me Alone), en el cual se hace referencia a un pasado doloroso y la angustia por encontrar una salida.
Este primer corte viene acompañado por un video, donde se muestra a un niño pobre, mendingando en las calles, mientras la banda toca en medio de un callejón frente a una casa quemada.
Otros de los temas destacados de los 10 que integran el disco (son 11 tracks, el inicio es con una intro a la que llamaron Uber Time) son Lead the Parede y Let the Guilt go. El primero remite a una desfile militar que se desboca en el estribillo con un Davis cantando y gritando como en los buenos viejos tiempos. El segundo, que tranquilamente podría ser el próximo corte de difusión del álbum, es uno de los temas más accesibles para escuchar y corear, aún sin ser un fanático de la banda.
Korn III: Remember Who You Are significó un buen regreso de los californianos, pero que podría haber sido mejor. Si comenzamos a buscar razones probablemente acabemos hablando del ex-guitarrista de la banda Brian Welch. Aunque "Munky" Shaffer está a la altura, se nota que en varias de las canciones les falta algo para convertirse en "temazos".
Aún así, hay canciones muy completas que compensan a esas otras a las que les falta un pequeño empujón. Lo que más me gustó del disco fue el papel del baterista Ray Luzier y la vuelta a la carga de un Jonathan Davis más visceral. Por su parte "Fieldy" sigue creando tendencia en sonido de bajo.
Merced de los altibajos del disco, el nuevo material está a la altura de las expectativas y la elección de Korn de volver a las raíces y reencontrarse con la música que los catapultó al mainstream del metal es más que acertada.
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