 Casi cuarenta años le tomaron a Alice Cooper crear la continuación de su exitoso y primer álbum solista llamado Welcome To My Nightmare, un disco conceptual que giró en torno a las pesadillas de un niño llamado Steven que sufría cada vez que se acostaba y cerraba los ojos. Esta vez, Cooper decidió hacer aún más terrible su pesadilla y para esto recurrió a la ayuda de su viejo y gran amigo el productor Bob Ezrin. Junto a él creo esta nueva obra conceptual que retoma la idea del mítico álbum del 75 pero con más poder y fuerza musical.
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